Hola, soy Ricardo. me da mucha inseguridad mi ortografía y mi capacidad de redactar sin perder el hilo de mis ideas. No me considero un escritor innato, y en mi búsqueda de poder desarrollar mis capacidades he decidido representarme de manera escrita.
Mi vida es tan monótona como la de la mayoría y no cuento con un repertorio de historias que puedan fascinar a los lectores, lo cierto es que gran parte de mis aventuras ocurren en mi mente y pocas llegan a buen puerto, si no es gracias a mi impertinente boca o mi facilidad para aflojarme con alcohol.
Muchos me preguntan de donde soy y cuando reciben una respuesta, continúan dudosos. la realidad es que nací en la ciudad de Los Ángeles, pero creo que posterior a eso me enviaron a Mulchén, un pueblo que hasta ese año cuando viví ya estaba en decadencia. Es allí donde viví mi infancia, claramente con rasgos más campestres que urbanizados.
A los años posteriores fui enviado a Los Ángeles para tener mayores posibilidades y estudiar en instituciones de mejor calidad, situación que no se concretó ya que terminé en un colegio donde aprendí a confeccionar letreros para el baño y tratando de escupir "pollos" desde las ventanas con malos resultados, ya que nunca pude expulsar nada, terminando con la garganta infestada de flemas.
Época dorada de mi infancia donde me esmeraba en alcanzar la fila delantera de las competencias de baile Axé, y iniciaba mis pésimas costumbres que forjaron mi preciada personalidad.
Meses luego, fui trasladado a un colegio particular subvencionado llamado Saint George School, un intento ridículo de colegio inglés que sólo tenía el nombre. por casualidades de la vida y porque hasta ese entonces era aplicado, recibí una beca para pagar menos mensualidad, de la cual nunca estuve dispuesto a pagar y finalizaba el año con un perdonazo de la directora.
En ese nido de serpientes, conocí lo que hoy son mis mejores amigos de la vida, seres tan perversos como los hubieran criado conmigo.
En estos tiempo decido mi adelantado lanzamiento a la vida adolescente sin frenos, pero siempre recatado y sigiloso ya que, por muy malo que fuese, el grito de mi señora dueña hacía que tiritara de miedo, y si ella encontraba un cinco entre mi libreta de notas, era por seguro que sufriría los peores castigos del infierno.
Si la dulce y afectuosa maldad tenía nombre y rostro, seguro la hubiesen encontrado en mi casa bajo en nombre de CHANCHI, aún así la vida es muy sabia y todas las energías retornar a su comienzo, el demonio CHANCHI podría ser el peor ser en su reino, pero si ella decidía migrar hacia al sur se encontraría con algo mucho peor, el miedo de los miedos, encarnada en la piel de una anciana amigable pero estricta se encontraba el demonio ABUELITA, tan fría que podía descifrar tus secretos con sólo mirarte, capaz de susurrar en tu oído cosas tan terribles que no volverías a repetirlas, CHANCHI recibía su propia medicina si intentaba acercarse.
Lo bueno de esta historia es que ABUELITA tenía un afecto por mi y siempre que me veía en aprietos, me salvaba de las garras de CHANCHI.
Querida bitácora, finalizo por hoy.
pd : perdí el hilo por hoy.
Pineapple ~
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