Todos ellos caben en Elite: dangerous. Un videojuego, pero también un compendio de todas las maravillas de nuestra galaxia. "Usamos todos los catálogos estelares disponibles y hemos seguido cuidadosamente las teorías actuales acerca de cómo se forman las estrellas, o cómo evolucionan los sistemas solares. Y también modelamos la gravedad, la presión de radiación, la temperatura, la química...". Quien enumera es David Braben (West Bridgford, 1964), veterano del videojuego que debutó hace tres décadas, cuando apenas era un chaval de 20, con Elite, su primer juego del espacio. Pero Braben, que responde por correo electrónico, no quiere hablar de fin de viaje. Al contrario: "No lo veo como una culminación, sino como el principio. Hay muchas cosas que planeamos añadir a lo largo de las semanas, meses, años".
Jugar a Elite: Dangerous es echar un vistazo al futuro del entretenimiento. En la presentación a los medios españoles —media hora a puerta cerrada con el casco Oculusy unos mandos de pilotaje que pesaban unos 10 kilos— se pudo ver qué significa viajar en el espacio con lo virtual. La realidad se diluye en una recreación virtual que sustituye el cuerpo del jugador por el mono de un piloto de combate. No hay arriba ni abajo, porque un giro del mando puede rotar en cualquier ángulo el paisaje cósmico visible a través de la cabina. El cuerpo del jugador desaparece y se ve sustituido por un mono de combate que podría aparecer en Star Wars o Star Trek. Atravesar un campo de asteroides significa contemplar enormes masas de roca que pasan a centímetros del cristal, flotando en el vacío. Y cualquier puntito brillante que titila en el espacio es visitable
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario